En
épocas pasadas se consideraba a la mujer como un ser inferior, con menos
inteligencia y capacidad. Incluso en el siglo XX se defendió que niños y niñas se diferenciaban en
sus comportamientos por un mero componente biológico. Con esta concepción de
pensamiento, por muchos años, la educación estuvo centrada en insertar en los
niños el autoconcepto de “ser hombre” y en las niñas el de “madre predispuesta
a la crianza”.
Al
inicio del feminismo una de sus máximas preocupaciones era la diferencia de
elección de disciplinas y carreras entre hombres y mujeres. Aún cuando se logró
en ciertos países libertad para escoger itinerarios, los chicos y chicas
siempre escogían oficios tradicionales asignados al género.
Hoy en pleno siglo XXI repetimos los mismo patrones de conducta. A continuación te compatimos un gráfico con datos estadísticos de elección actual de itinerarios en la Formación Profesional:
Podemos observar que las chicas que estudian, son escasas o casi nulas en estudios
de ciclos de Actividades Agrarias, Físicas y Deportivas, Marítimo-Pesqueras,
Edificación y Obra Civil, Electricidad y Electrónica, Fabricación Mecánica,
Informática y comunicaciones, Madera y Mueble, Mantenimiento y Servicios,
Mantenimiento de Vehículos y Transporte, Vidrio y Cerámica, y Energía y Agua. Las chicas están encasilladas en Administración
y Gestión, Imagen Personal, Sanidad, Servicios Socioculturales y a la
Comunidad, y Textil Confección y Piel.
En la universidad las carreras de magisterio están llenas de chicas con muy poco alumnado masculino. En las ingenierias ocurre exactamente lo contrario.
La formación académica en España resalta una vez más en nuestra sociedad los estereotipos masculinos y femeninos, la mujer reproductora-cuidadora y el hombre como productor.
Desde el Departamento de Orientación queremos romper con estos conceptos porque nos gustaría ver en un futuro a mujeres construyendo edificios, conduciendo camiones, presidiendo grandes empresas, arreglando vehículos y redes eléctricas, o porqué no siendo presidentas del gobierno. Te animamos a que elijas un itinerario libremente sin condicionamientos de género y sin que la presión social te cohiba de hacer lo que verdaderamente quieres. ¡Atrévete! la sociedad necesita personas valientes que rompan estereotipos.

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